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La vez que decidí declararme

Tenía unos 11 o 12 años, Messenger estaba en su mejor momento, podías mandar stickers y zumbidos. Yo apenas me había creado mi cuenta y la usaba para hablar con mis amigas de la secundaria.

mi primo iba en la misma escuela que yo pero era de los de tercero y tenía a su amigo que conoció desde que entró, ese muchacho me había flechado completamente y fue la persona que me gustó por tres años.

Un día le conté a mis amigas lo que sentía por él y decidieron que era buena idea pasarme su correo. Lo conseguí, lo tenía entre mis amigos de chat, solo que nunca le escribí o hablé con él. 

Pasó el tiempo y me enamoré de saber que en cualquier momento podía hablar con él sin tener que estar con mi primo de por medio, pero algo en mi pensó que sería mejor idea declararme. Escribí el mensaje y lo leí un par de veces y algo hizo click y presionó el botón de enviar. Si hubieran sido estos días podría haberlo eliminado, pero no fue así. 

A la mañana siguiente toda mi familia se encontraba disfrutando de un almuerzo, cuando el teléfono sonó y oh sorpresa era el amigo de mi primo hablando sobre un trabajo y en un punto de su conversación, le pidió repetir lo anterior y colocó el altavoz para que todos pudiéramos oír: el amigo releyó mi mensaje en voz alta la confesión para toda mi familia. Todos voltearon a verme y empezaron las burlas. Fue la peor manera de romperme el corazón, de acabar con mis ilusiones. Decidí que después de eso nunca más sería yo quien se confesara. Lo peor de todo es que esa persona también tenía cierta burla después de esa llamada.

– Gallahk, 21 

 

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