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Lo que necesito saber sobre mi ansiedad

¿Por qué tengo ansiedad?

 

Todas las personas tenemos ansiedad. La ansiedad es una respuesta involuntaria del organismo ante un estímulo significativo que emerge en nuestro panorama. Este estímulo es significativo porque generalmente se trata de algo desafiante, algo diferente o algo nuevo. La ansiedad se experimenta en el cuerpo con una sensación desagradable de tensión y con al menos alguna de las las emociones básicas como lo son el miedo y la sorpresa.

 

No siempre se trata de amenazas físicas sino también de amenazas psicológicas, estímulos psicológicos en nuestro panorama que no necesariamente amenazan nuestra integridad física pero sí la psicológica, como sería una amenaza a nuestro patrimonio, a nuestro espacio social, a nuestro sentido de seguridad, a nuestra intimidad o a puntos vulnerables de nuestra persona.

 

¿Cuánto daño me hace la ansiedad?

 

Cuando el organismo siente ansiedad la mente lo interpreta como amenaza y producirá miedo para alertarnos. La evolución nos equipa con un sistema de registro de amenazas que nos pone en un estado psico-corporal de alerta-miedo para reaccionar. Esto es como funciona la ansiedad natural o funcional.

 

Una respuesta ansiosa intensa y prolongada por más de cierto tiempo trastorna el sistema nervioso de la persona y su sentido de bienestar psicológico. A este estado de disfuncionalidad bio-psico-social se le conoce en psicopatología como Trastorno de Ansiedad y es una de las enfermedades mentales que más afecta a las personas hoy en día. Hasta hoy estamos seguros de al menos nueve clasificaciones del trastorno de ansiedad y se encuentran en el Manual de Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM).

 

La experiencia del trastorno de ansiedad es diferente en todas las personas pero existen algunos síntomas universales como lo son la aceleración cardiaca, temblores, hiperactividad mental, tensión corporal y psicológica y profundos sentimientos de miedo, preocupación y angustia. Estos síntomas pueden derivar en ataques de pánico, desarrollo de fobias, pensamiento obsesivo, conductas compulsivas o manías, psicosomatizaciones.

 

¿Cómo me cuido de un trastorno de ansiedad?

No hay forma de determinar quién desarrollará un trastorno de ansiedad pero hay circunstancias sociales, genéticas y psicológicas que influyen como un antecedente familiar, formas atípicas en algunas estructuras del cerebro, o bien por vivir una experiencia traumática de vulnerabilidad crítica, pero en su mayoría estas circunstancias tienen que ver con el manejo de las emociones, la cultura y hábitos de salud mental.

 

El manejo de emociones es un elemento importante para regularizar nuestros niveles de ansiedad neuróticao ansiedad disfuncional (el tipo de ansiedad que se desarrolla con un trastorno), también nuestra gestión y relación con la emoción del miedo y nuestros sentimientos de angustia y preocupación. El ambiente cultural y el estilo de vida son dos elementos que han de revisarse definitivamente con el fin de actualizarlos a modo que favorezcan la salud mental de la persona. El propósito de trabajar con nuestro trastorno de ansiedad es recobrarnos de sus síntomas, desarrollar mejores hábitos de salud mental y mejores formas del manejo de la ansiedad y de adaptación ante las amenazas y desafíos de la vida. También detectar fuentes de angustia y preocupación.

 

Pero si no tengo motivos para estar ansioso ¿por qué vivo ansioso?

 

Los traumas psicológicos y la educación del hogar y ambiente de origen pueden ser detonantes para desarrollar un trastorno por ansiedad. El hogar y el ambiente de origen pudieron haber sido un lugar de mal aprendizaje en cuanto a manejo de las emociones y hábitos de salud mental que favoreciera el desarrollo de un trastorno de ansiedad, o bien de trauma psicológico. Dependiendo de la intensidad, momento y duración de una crisis traumática en la historia de una persona, será la severidad del trastorno de ansiedad. Las crisis traumáticas pueden ser un evento único y aislado o bien haber sido pan diario durante años. Infancias vulneradas, ser víctima de algún tipo de violencia y discriminación, experiencias críticas, eventos catastróficos, sufrir algún tipo de abuso, etcétera.

 

Cuando una persona vive una experiencia o crisis traumática y no se alivian sus síntomas en un periodo de no más de 30 días después, es probable que desarrolle un trastorno de ansiedad conocido como trastorno de estrés post traumático. Muchas personas viven con trastorno de ansiedad y estrés post traumático porque no han tenido la oportunidad de darse cuenta de ello, y han vivido tanto tiempo así que esto es la norma en sus vidas. Si este es tu caso, es importante que de interesarte sentirte mejor, solicites asesoría profesional. Mientras menos tiempo dejes pasar será mucho mejor para tu salud mental.

 

Texto por Alejandro Torres e ilustración por Oscar Pinto.

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