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Me Too Mx: el capítulo pendiente sobre el acoso sexual en México

El primer año del movimiento MeToo culminó con 425 acusaciones a personalidades prominentes de la industria del entretenimiento en Estados Unidos por hostigamiento y acoso sexual. El dolor y la rabia de las millones de personas que utilizaron el hashtag #MeToo durante ese primer fin de semana para compartir testimonios o solidarizarse con las víctimas, han hecho eco en todo el mundo.

Durante el fin de semana, el hashtag #MeTooEscritoresMexicanos inundó las redes sociales con una ola de denuncias sobre el acoso sexual a directivos editoriales, periodistas, escritores y editores con al menos 151 testimonios, haciendo eco, surgieron otras cuentas como @MeTooAcademicos, @MeTooMusicaMx, @MeTooCineMx y @MeTooCreativos que reflejan la realidad compartida a lo largo y ancho de las industrias.

El grito de denuncia es importante porque le da espacio a voces que no han sido escuchadas, y en cambio han sido silenciadas y neutralizadas sistemáticamente. Esta situación ha durado tanto tiempo que la ceguera permisiva se ha convertido en la norma; según un sondeo  de un grupo de comunicadoras llamado PUM en México señala que el 73%, de las mujeres 392 encuestadas, reconoció haber sufrido alguna situación de acoso sexual en su trabajo.

La casual indiferencia con la que se suele tomar estos asuntos es uno de los tantos obstáculos para eliminarlos. La adhesión de los hombres y su solidaridad con las víctimas –así como el mismo valor de sus propios testimonios de denuncia– son cruciales para la correcta narrativa del problema. Capturar el contexto y circunstancias de las situaciones para el escrutinio público es uno de los papeles fundamentales de los medios de comunicación; con cada episodio mediático se tiene una oportunidad para solidarizarnos con las víctimas, honrar su valor y unirnos a su causa en el acceso a la justicia.

Necesitamos que todas las mujeres se sientan seguras de poder hablar y que sus derechos y sus cuerpos sean respetados, que los hombres y mujeres cambiemos nuestras respuestas hacia el acoso sexual y que actuemos en solidaridad, que podamos hacerlo visible e inaceptable.

El movimiento #MeToo es también sobre las dinámicas de poder, quién lo tiene y quién sufre por no tenerlo. La violencia –a la que somos altamente tolerantes– se puede entender cuando analizamos estas dinámicas de poder; revisitar nuestras creencias, experiencias, posturas éticas y hasta políticas es el primer paso para romper el status quo.

 

Editorial

The New Gay Times

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