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Para FIFA, con amor

Como cada cuatro años, se desarrolla la Copa Mundial de fútbol, donde 32 países compiten para ganar el máximo trofeo, a nivel selección, que otorga la Federación Internacional de Futbol Asociación (FIFA). Rusia es el país anfitrión de este año.

Más que jugadores corriendo sobre el césped del campo para conseguir la victoria, la copa del mundo representa una fiesta a nivel internacional, donde los aficionados de todo el mundo asisten para ver una competición de alto rendimiento. Esta es una celebración multicultural es un fenómeno social al que todo el mundo está invitado sin importar raza, color o preferencia sexual.

“La FIFA interviene en la vida de millones de personas en todo el mundo. A través de las competiciones y actividades que organiza para desarrollar el fútbol, crea puestos de trabajo e infraestructuras, fomenta los valores de igualdad, y justicia y refuerza los vínculos sociales entre las personas y los países”, señala la Política de Derechos Humanos de la FIFA.

Sin embargo, los ideales que propugna la FIFA se contraponen con las decisiones que toma, por ejemplo, en la elección de la sede mundialista. Rusia es un país que hizo público su pronunciamiento anti-gay, el cual ha manifestado en acciones violentas en contra de la comunidad LGBTQ+ desde un poco antes de los Juegos Olímpicos de invierno de SOCHI 2014, de los cuales también fue sede, y hoy acoge a más de 200 mil turistas de todas partes del globo.

La homosexualidad fue despenalizada en Rusia desde 1993, pero, desde que Vladimir Putin se convirtió en presidente, se han condenado, a través de la legislación y los medios, el activismo LGBT+. Como parte de este régimen anti-gay, en 2013, se instaló una ley que prohíbe a los colegios rusos mencionar la homosexualidad.

Según un comunicado emitido por el Parlamento inglés para los ciudadanos que acudan a la copa del mundo, ni el gobierno ruso, ni la FIFA, son capaces de garantizar la seguridad de los asistentes. “Esos fanáticos se enfrentan a una serie de riesgos, incluida la violencia de los hooligans; ataques motivados por el racismo, la homofobia o el sentimiento anti-británico; y ataques terroristas… Los fanáticos del fútbol BAME y LGBT se enfrentan a mayores riesgos.”, se lee en el comunicado.

La FARE, organismo creado en 2015 por la FIFA para erradicar la discriminación en el futbol, dijo que hay ciudades rusas en las que es un riesgo caminar de la mano con la pareja del mismo sexo. Como advertencia para la comunidad LGBTQ+, se redactó una guía de costumbres, en la cual exhorta la comunidad a “ser cuidadosos en sitios donde no serán bien recibidos”.

Primeras víctimas

La homofobia rusa ha cobrado sus primeras víctimas. El primero de ellos fue el activista a favor de los derechos humanos de la comunidad LGBTQ+ Peter Tatchel, quien fue arrestado por protestar contra las medidas tomadas por Chechenia en 2017, cuando Las fuerzas de seguridad de ese país acorralaron a más de 100 presuntos hombres homosexuales y bisexuales, los torturaron y secuestraron.

Una pareja gay, de origen francesa, también sufrió el odio. Ambos se dirigían a San Petersburgo para apoyar a su selección. Al momento de intentar abordar un taxi, dos sujetos, identificados como Rasul Magomedov e Ismet Gaidarov, oriundos de Chechenia, los golpearon brutalmente, para luego robarles sus celulares y su dinero.

Caso México

Para los mexicanos, la Secretaría de Relaciones Exteriores (SRE) también emitió un comunicado, donde aconseja a los más de 28 mil aficionados que van al mundial. Entre las advertencias, se encuentran: registrar el viaje en el Sistema de Registro para Mexicanos en el Exterior (SIRME), conocer las leyes y costumbres de Rusia, y no usar máscaras de luchadores, según indicó Jacobo Prado González, director general de protección de mexicanos en el exterior.

Las medidas contra la homofobia tomadas por la FIFA parecieran tener una doble cara que vela más por otros intereses ajenos a los del espectador. Al máximo rector del futbol internacional se le hace más fácil multar a la Federación Mexicana de Futbol (FMF) por 204 mil 406 pesos que hacer algo para procurar la seguridad del público.

Si bien, Rusia respeta las “costumbres” dentro de los estadios, fuera de ellos es donde la violencia se hace explícita. La sanción por el famoso grito “ehhh p…” es más factible que estar al tanto de una mayor seguridad. La doble moral de la FIFA se hace más visible en un país como Rusia, donde la homofobia es el pan de cada día.

Siguiente mundial

Para 2022, Qatar será la sede de la contienda mundialista. Este país también es famoso por reprimir, de peores formas, la homosexualidad, pues pena de 1 a 3 años de prisión a cualquier persona que tenga una relación con el mismo sexo abiertamente.

Cabe recordar que, en 2015, Joseph Blatter y un grupo de ejecutivos de la FIFA, fueron acusados por corrupción luego de otorgar a Rusia y Qatar las sedes de los próximos mundiales. Esto desató una ola de reclamos contra los nuevos anfitriones, lo cuales, hasta el momento, no han tenido repercusiones. Tan es así, que ya otorgaron a la candidatura conjunta de México-Estados Unidos-Canadá la sede para la copa del mundo que se llevará a cabo en 2026.

De esta manera, los intereses económicos de este organismo internacional, que cuenta con más países registrados que la ONU, son más anhelados que el propio deporte, sus jugadores y los espectadores que disfrutan de verlo.

¿Cómo una organización internacional que dice defender la dignidad intrínseca y la igualdad de derechos de todas las personas que se ven afectadas por sus actividades en sus políticas puede otorgar dos Copas del Mundo consecutivas a dos países que hacen lo contrario?

Texto por Victor Yeo

Imagen: AP/Dmitry Lovetsky