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Letrero Alto a los Transfeminicidios, durante la marcha LGBTQI en CDMX (Paseo Reforma)

Día Internacional contra la Transfobia, Bifobia, Lesbofobia y Homofobia

Hace más de treinta años, el 17 de mayo de 1990, la Organización Mundial de la Salud (OMS) quitó la homosexualidad de la Clasificación Internacional de Enfermedades. Considerada hasta entonces como una “perturbación sociopática de la personalidad”, este acontecimiento resultó crucial en el largo camino de la lucha por los derechos de gays, lesbianas, y posteriormente de la lucha LGBT+; gracias a que evidenció que la homofobia estaba basada en estereotipos y estigmas, y no en que la diversidad sexual forma parte de la naturaleza humana y no debía ser tratada como una enfermedad.

Pero ese 17 de mayo del ’90 tiene una historia que vale la pena escarbar para entender en dónde estamos parados, y cómo, a pesar de tener un buen trecho ganado en igualdad de derechos, aún nos falta mucho por andar. 

Origen de esta fecha

A principios de siglo pasado, en el auge de la medicina contemporánea se enjuiciaba a las sexualidades no convencionales como desviaciones que se podían corregir, específicamente, que podían ser rectificadas a través de métodos de tortura.

Para contextualizar, hay que entender que, incluso, había campañas televisivas que perseguían las disidencias sexuales, y no fue sino hasta mediados de los 60s que envalentonados por los movimientos de mujeres y personas de origen afrodescendiente, las personas pertenecientes a lo que ahora nombramos como comunidad LGBTQIA+ comenzaron a alzar sus voces y desataron los disturbios de Stonewall en Estados Unidos para luego crear los frentes de Liberación. Pero fue hasta 1970, que los grupos de activistas realizaron protestas en congresos psiquiátricos para denunciar la inquisición clínica de la que eran víctimas. Y es que, habían pasado de ser condenados por las creencias religiosas a que las ciencias avalaran el odio, la violencia y la tortura hacia su población. 

Así fue que en 1973 la comunidad médica reaccionó y la Asociación Americana de Psiquiatria  (APA) eliminó la homosexualidad dentro de su manual de enfermedades, y 20 años después la Organización Mundial de la Salud se unió a este golpe aquel 17 de mayo, reafirmando así que las orientaciones sexuales no son anomalías ni patologías que deban ser tratadas.

Años después, en 2004, un comité en París, liderado por el académico Louis-Georges Tin, ideó el Día Internacional Contra la Homofobia (IDAHOT, por sus siglas en inglés) en el cual se conmemora ese de 17 mayo del 90, llevando a cabo actividades militantes que condenan el odio y las violencias que persiguen a la comunidad LGBTQIA+

Ante esto, hay un apunte que hacer, pues la homofobia ha sido relacionada directamente hacia el odio y la intolerancia de los hombres gays, específicamente. Por tanto, la problemática es que en la homofobia enunciada ahora, no es suficiente para nombrar todas las opresiones y distintas formas violencias ejercidas a la diversidad sexual disidente ni a las identidades de género, por lo que en los últimos dos años se ha optado por nombrar al IDAHOT (International Day Against Homophobia and Transphobia), como el día contra de la LGBTIQfobia, incluidas aquí la lesbofobia, la bifobia y la transfobia (IDAHOBIT), para así, diversificar y visibilizar estas violencias.

Deconstruyendo una cultura de violencia hacia la diversidad 

Poco a poco, el principio de no discriminación hacia personas homosexuales, bisexuales y transexuales se ha ido visibilizando, abriéndose paso en la agenda política gracias al trabajo comunitario y la presión de las organizaciones de la sociedad civil, los activistas, asociaciones LGBTQIA+ de personas organizadas, así como la suma de organizaciones internacionales que trabajan por los derechos humanos como agencias del sistema de Naciones Unidas, la Amnistía Internacional y otras instancias dedicadas al rescate humano. 

Si bien, esta fecha ha servido para condenar los discursos de odio y la violencia, también es una oportunidad para problematizar cada uno de ellos y transformarlos en acciones que sumen en materias de accesibilidad y derechos humanos. 

Aún con todo esto, la discriminación basada en la orientación sexual y en la identidad de género no está oficialmente reconocida por todos los Estados miembros de las Naciones Unidas. De hecho, en la actualidad, más de 70 países en el mundo (hasta de nuestra propia región) siguen criminalizando la homosexualidad y condenando los actos sexuales entre personas del mismo sexo, sin contar la persecución y vulnerabilidad constante en la que se viven las personas con identidades y expresiones de género disidentes; ya que, por ejemplo, el reconocimiento legal del sexo y género en los documentos identificativos no es posible en más de 15 países tan sólo en Europa, y sólo 9 países en todo el mundo reconocen  las identidades trans. En nuestro país, por ejemplo, este “derecho” está reservado para mayores de 18 años, dejando a las infancias trans desprotegidas.

El gran logro que significa la despatologizacion de la homosexualidad es un cambio palpable de que la cultura de la violencia hacia la diversidad y el sistema homofóbico se puede cambiar, pero requiere el compromiso de todas las personas.

Un repaso de algunos hitos importantes en la lucha por los derechos humanos de las personas LGBTQI+

Día internacional contra la transfobia

Desde aquel día de 1990, han habido grandes avances hacia la igualdad de derechos para las personas LGBTQIA+, por ejemplo, las resoluciones del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas en los que se han instruido la protección de las personas LGBTQIA+, así como la eliminación de legislación discriminatoria y la elaboración de estudios que evalúan la condición de las personas LGBTQIA+ para que se prevengan y castiguen las violencias a las que éstas son sometidas. Este documento, resume las obligaciones jurídicas básicas que tienen los países para proteger los derechos humanos de las personas LGBTQIA+.

Por otro lado, en el 2000, se aprueba la Carta de Derechos Fundamentales de la Unión Europea, la cual prohíbe la discriminación por motivos de orientación sexual. El 1° de abril de 2001 los Países Bajos aprobaron el matrimonio igualitario, haciendo un parteaguas a nivel mundial. A ellos, se suma la despenalización de la visibilidad homosexual en Reino Unido en 2004 y se aprueba la Ley de Identidad de Género en 2007, convirtiéndose esta última, en todo un precedente para el resguardo de las personas trans en el mundo. 

Ahora, para entender cómo ha evolucionado América Latina y el Caribe en término de derechos humanos para las personas LGBTQIA+: en 1999, 24 países habían decriminalizado la homosexualidad, cuatro tenían leyes anti discriminación, tres países promulgaron leyes de identidad de género, pero ninguno reconocía el matrimonio igualitario, permitían las adopciones de personas LGBTQIA+ o tenían leyes especializadas para los crímenes de odio. Para 2016 el progreso ha sido evidente, 33 países despenalizan la homosexualidad, 6 reconocían el matrimonio igualitario, 7 permitían las adopciones de parejas homosexuales, 20 tenían leyes anti discriminación y 10 tenían leyes específicas para castigar los delitos de odio (Pew Research Center). Respecto al matrimonio igualitario, son 26 los estados en los que se permite y 19 estados donde se reconoce explícitamente este este derecho. 

Pseudoterápias de conversión en México: tortura y violación de derechos humanos

En México, el Congreso de la Ciudad de México aprobó el 24 de julio de 2020, reformas al Código Penal para tipificar como delito las “terapias” de conversión o esfuerzos para corregir las orientaciones sexoafectivas. A ello se han ido sumando en los últimos dos años el Estado de México, Zacatecas, Tlaxcala, Yucatán, Colima, Baja California Sur y más recientemente Jalisco. 

En Baja California se aprobó la reforma al Código Penal que castiga hasta con 6 años de cárcel las ECOSIG, a quien imparta u obligue a tomar una “pseudoterapia de conversión”, sin embargo la Gobernadora Marina del Pilar Ávila se negó a publicarla porque ha declarado que regresará al Congreso la ley con algunas modificaciones que no fueron tomadas en cuenta. Al ser cuestionada por reporteros precisó: “Por ejemplo dejar muy delimitado el hecho de que fuese obligado o en contra de su voluntad, sin su consentimiento”. Esto es sumamente problemático, ya que no sólo deja desprotegidas a todas aquellas personas que actualmente viven o están en posibilidad de ser sometida a este tipo de prácticas en el estado, también envía un mensaje de que estas prácticas son permitidas bajo ciertas pautas o criterios y eso, simplemente es inaceptable. 

El Día Internacional contra la Transfobia, Lesbofobia, Bifobia y Homofobia (y todo tipo de LGBTQIA+Fobia) representa un importante hito anual global para llamar la atención de los tomadores de decisiones, los medios de comunicación, el público en general, las corporaciones, los líderes de opinión, las autoridades locales sobre la situación alarmante que enfrentan las personas con diversas orientaciones sexuales, identidades o expresiones de género y características del sexo, y de promover una tolerancia cero a cualquier tipo de discriminación y violencia en su contra.

– The New Gay Times

Fotografía de portada Haarón Álvarez


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