TOP

Entró a mi vida el día del intercambio de Navidad: RICC, Robot Increíblemente Capacitado para Complacer, como eran sus siglas en español, era lo último de moda en Japón donde las personas solteras como yo abundan.

Un día antes de terminar el verano le vi. Me quedé absorto al verme reflejado en esos ojos avellanos, en esos ojos que dan pánico soñar.

Marina piensa en amar, amar profundamente y no, no piensa en ninguna persona en particular.

Lo conocí en la noche del 31 de agosto. Me encontraba fumando un cigarrillo en una de las bancas en el malecón de Miraflores, sufriendo por las cosas que uno sufre cuando tiene 27.

"Qué rico hueles", me dijo al oído. Luego extendió los brazos, se me colgó del cuello y lo besó sutilmente. Todo estaba muy oscuro. Luces rosas, azules y verdes centelleaban al ritmo de la música. Mejor me fui.

Los veranos cálidos son consejeros crueles, sobre todo cuando se adelantan: los días se vuelven maleables, casi chiclosos.

Pin It on Pinterest